Es delirante la capacidad de autoengaño de la academia de cine española que gestiona los premios Goya. No hay peor ciego que el que no quiere ver y esta falta de pudor y sentido de autocrítica de quienes llevan la voz cantante en la industria cinematográfica de nuestro país produce irritación y asombro. La gala coñazoha vuelto a institucionalizar el despropósito y la falta de visión de los que votan y de los que hablan. Toda excusa cabe con tal de no mentar el mayor problema de todos: el clientelismo, la falta de creatividad, la falta de una auténtica renovación generacional, la ausencia de temas y contenidos atractivos tratados de forma innovadora o, al menos rigurosa, el enorme despilfarro al financiar proyectos destinados al fracaso sobre el papel, la tergiversación de las estadísticas incluyendo en el apartado de producción nacional películas de Ridley Scott, etcétera, etcétera. Según la portavoz de la Academia, la culpa del paupérrimo rendimiento taquillero de nuestra producción cinematográfica autóctona la tienen los demás o el sino de los tiempos que están cambiando. Para mayor inri, la gran triunfadora de la velada goyesca es una película rodada en inglés con protagonistas de Hollywood y Canadá. Qué gran alarde de estupidez colectiva, tedio y falta de imaginación aderezada con servilismo a los políticos de turno. Será porque son ellos - los políticos- los que, en realidad, producen nuestro cine a través de las ayudas oficiales, directas e indirectas. Salvo excepciones, hay demasiada dependencia y esto se convierte en el principal obstáculo a la hora de ofrecer a los espectadores una oferta atractiva y rompedora. Ahí está el nudo gordiano de nuestro cine en declive.
La culpa de todo la tiene el gobierno de Aznar. Si hubieran querido, habrían acabado de raíz con las subvenciones al cine y los parásitos que chupan de ellas.
Ayudas al cine, a la agricultura, a las zonas rurales deprimidas, a las mujeres casadas para incorporarse al mercado laboral, a los transportistas, a los jóvenes que buscan vivienda, a las mujeres maltratadas, a las microempresas, y , bueno, adivine cual de todas esas ayudas sobra.
Tenemos un cine como la ministra de curtura. Para consolarnos propongo una lista de las 10 mejores películas españolas de los últimos 50 años.Creo que se han filmado unas 8500 así que ¿ Quién empieza ?
4 Comments:
El traje de la ministra dio la pauta.
La culpa de todo la tiene el gobierno de Aznar. Si hubieran querido, habrían acabado de raíz con las subvenciones al cine y los parásitos que chupan de ellas.
Ayudas al cine, a la agricultura, a las zonas rurales deprimidas, a las mujeres casadas para incorporarse al mercado laboral, a los transportistas, a los jóvenes que buscan vivienda, a las mujeres maltratadas, a las microempresas, y , bueno, adivine cual de todas esas ayudas sobra.
Tenemos un cine como la ministra de curtura.
Para consolarnos propongo una lista de las 10 mejores películas españolas de los últimos 50 años.Creo que se han filmado unas 8500 así que ¿ Quién empieza ?
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